HOPE IS SOMETHING TO BE CELEBRATED: UNA HISTORIA DE RESILIENCIA X ANA GUERRA

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Sentada en una banca, me encontraba frente a una de las obras de Henri Matisse. De pronto, miles de lágrimas comenzaron a salir de mis ojos y yo tratando de controlar el derrumbe de emociones que sentía… coloqué mis manos sobre mi cara. Las personas a mi alrededor no podían comprender lo que ese momento significaba para mí, pero ¿cómo explicar lo abrumador de sentir que las ganas de vivir vuelven a ti? 

Había pasado más de un año completamente hundida en una inmensa depresión, y por primera vez: esa obra, ese lugar y ese instante, revivieron en mí las ganas de salir de mi cama, de ver a gente, de existir... de respirar.

Meses atrás, en uno de mis rutinarios días donde sólo tenía fuerzas para levantarme al baño y mi único objetivo era ver videos en internet que silenciaran por un momento la voz interior que me hacía sentir miserable. Encontré un video titulado ART/ARCHITECTURE - Henri Matisse. Donde una chica narraba la vida del artista no sólo como una biografía, pero desde un ángulo muy especial donde explicaba cómo el optimismo de Matisse lo ayudó a sobrevivir y volverse resiliente ante una vida llena de dolor y tragedia. Y especialmente en una parte del video, la narradora menciona un concepto que me cambió la vida: ‟La esperanza es algo que debemos celebrar”. 

En cuanto el video terminó, comencé a buscar imágenes de las obras de Matisse y fueron las mismas que despertaron en mí la inspiración para volver a diseñar (cosa que no había hecho en casi un año). Y recordé cuánto amaba mi profesión, volví a tener fé en mí ese día, volví a creer. A partir de ese día y en suceso me propuse a hacer algo que me hiciera sentir mejor y más motivada… en pocos meses ya había logrado ahorrar dinero y tenía casi todo listo para viajar y ver en vivo las obras del artista que me cambió la vida. 

Con un poco más de contexto, pueden entender mejor lo catártico que fue tener esa pintura frente a mis ojos aquel día, la misma que me devolvió la esperanza y me enseñó que siempre vendrán mejores momentos, de esos que te transforman y te regresan las ganas de vivir.  

Quise compartir esta historia tan personal y valiosa porque tengo la certeza de que en los momentos de caos, debemos aferrarnos a la esperanza. Despertar todos los días pensando que vamos a salir de esta situación. Y cuando eso pase, nos esperan las playas, los bosques, nuestras calles y cafés favoritos, nuestros amigos y las cosas que tanto nos llenan de amor y felicidad, que nos hacen quienes somos. 

Por eso creo que nuestras mejores armas ante la incertidumbre son la esperanza y la resiliencia, pensemos siempre que poco a poco esta oscuridad se irá y que las pequeñas cosas, las más simples y que aún tenemos son nuestros pilares ahora para mantener la fe en que las cosas mejorarán. Pensemos en aquellos que no tienen nuestra suerte y privilegio y si tenemos la oportunidad de hacer algo por ellos: hagámoslo. Todos necesitamos del otro y aún en la distancia nuestro amor podrá más que cualquier tragedia.


¡Desde Manifesto los invitamos a continuar, a no dejarnos vencer por la ansiedad, a mantenernos unidos a pesar de la distancia pero sobretodo a no olvidar lo importante que es tener esperanza!

Con amor, Majo y Ana. 


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